English version below.

El 12 de junio de 2008, el cirujano torácico y entusiasta de la medicina regenerativa Paolo Macchiarini operó a su paciente Claudia Castillo en el Hospital Clínic de Barcelona. La paciente recibió parte de una tráquea de un cadáver. El injerto fue despojado de todas sus células mediante un proceso llamado descelurización, y luego fue incubado dentro del llamado biorreactor junto con muestras de células de médula ósea y epitelio de las vías respiratorias de Claudia recogidas previamente, las cuales se esperaba que regeneraran el injerto muerto y lo hicieran cobrar vida, para convertirse en parte de su organismo. Esto desencadenó lo que hasta hace poco era una historia de éxito de hasta 19 trasplantes de tráquea artificial realizados por Macchiarini, ahora considerado por algunos como uno de los mayores crímenes en la historia reciente de la medicina.

A pesar del bombo de publicitario, Claudia no recibió un trasplante de tráquea. Tan sólo una parte de su bronquio izquierdo fue reemplazada, se la retiró un segmento delimitado de 2,75 centímetros de longitud debido a una infección tuberculosa y se le reemplazó con un injerto descelurizado. El trasplante tampoco resulto un éxito. La razón por la que Macchiarini reemplazo el bronquio de Claudia con un fragmento de la tráquea de cadáver fue que Claudia no tomó correctamente los dilatadores metálicos que dilataban las vías respiratorias. Justo medio año después, su injerto reblandeció y necesitó mantenerse constantemente abierto con una cánula. Después de que Macchiarini terminara de publicitar ese supuesto éxito en dos artículos The Lancet (Macchiarini et al 2008 y Gonfiotti et al 2014), en julio de 2016 el pulmón izquierdo de Claudia fue amputado junto con el injerto podrido, con el fin de salvar su vida. Actualmente está viva pero no gracias al trasplante de tráquea de Macchiarini sino más bien a pesar de él. Si el milagroso cirujano hubiera reemplazado su tráquea en vez de uno de sus bronquios, la paciente muy probablemente habría muerto, ahogada por el colapsado del injerto, tal y como ocurrió en la mayoría de los receptores de tráqueas de cadáver que Macchiarini trató después de Claudia. De hecho, esto es exactamente lo que sucedió en 2009, cuando Macchiarini operó a otro paciente barcelonés suyo, en otro hospital de Barcelona, ​​el Institut Dexeus, y sin ni siquiera intentar obtener ningún permiso ético. En Barcelona, al menos dos pacientes más estaban esperando para recibir un trasplantae, pero Hospital Clinic denegó el permiso y se deshizo de Macchiarini. El cual, en enero de 2010, fue a Florencia, Italia, y trasplantó allí a otros 5 pacientes con injertos de tráquea de cadáver durante ese mismo año. Todos murieron.

Philipp Jungebluth fue un científico clave que ayudó a Macchiarini a desarrollar la tecnología de trasplante de tráquea de cadáver. En 2008, era un estudiante de medicina alemán asesorado por Macchiarini, que ayudó a preparar los injertos utilizados en ambas operaciones en Barcelona. Jungebluth estuvo presente durante esos trasplantes como parte de su entrenamiento médico y desde entonces se ha atribuido con entusiasmo la preparación de la mayoría de los injertos de tráquea de plástico y de cadáver de Macchiarini. Actualmente, éste médico alemán me está demandando en dos juicios diferentes en Berlín, por sembrar de dudas el éxito de su tecnología de trasplante de tráquea y sobre lo que realmente significa admitir haber “asistido en trasplantes clínicos”.

En en 2010, Jungebluth recibió su doctorado médico con un galardón por parte de la Escuela de Medicina de Hannover (MHH), pues su tesis se centró en el presuntamente exitoso trasplante de tráquea de Claudia y fue supervisado por el profesor adjunto de MHH, Macchiarini. Allí, Jungebluth admitió que las únicas pruebas realizadas en animales antes del trasplante de Claudia fueron unos estudios de inmunotolerancia subcutánea. Además, el Hospital Clínic Barcelona no pudo proporcionar evidencia de ningún experimento sobre la implantación de injertos en las vías respiratorias en animales. Claudia fue de hecho la primera prueba en vivo de Macchiarini de un injerto de tráquea proveniente de un cavador. Pero no fue un tiro a ciegas.

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Claudia Castillo, Macchiarini en Zaragoza. VI Reunión Nacional de Coordinadores de Trasplantes y Profesionales de la Comunicación, Abril de 2009

Al parecer, Macchiarini ya sabía antes de operar a Claudia que su injerto de donante de tráquea descelurizado colapsaría: el proceso de descelurización intensivo, desarrollado por Jungebluth para quitar el tejido celular del donante con el fin de evitar el rechazo inmunológico, destruyó los anillos de cartílago de apoyo alrededor de los injertos de tráquea debilitándolos. Sin embargo, esto no detuvo a Macchiarini. En el artículo científico que celebra el trasplante de tráquea de Claudia en The Lancet, Macchiarini et al 2008, menciona en su sección de procedimientos experimentales: “Aplicamos 25 ciclos del protocolo de descelularización” y más tarde menciona que esto no disminuyó la resistencia mecánica del injerto en comparación con una tráquea nativa no descelurizada. De hecho, el rendimiento del trasplante de Claudia se declaró como “acorde con los resultados biomecánicos de los estudios preclínicos”.

Sin embargo, el trabajo preclínico citado mostró algo diferente: las tráqueas se volvieron progresivamente blandas y quebradizas, con un número creciente de ciclos de descelurización. El estudio al que se hace referencia es “Evaluación estructural y morfológica de una nueva matriz tubular traqueal con ingeniería tisular detergente-enzimática” que Macchiarini presentó un mes antes de la operación de Claudia, del 10 al 14 de mayo de 2008 en la octogésima octava Reunión Anual de la Asociación Americana de Cirugía Torácica en San Diego, California, EE. UU. El manuscrito fue luego enviado a la revista especializada Journal of Thoracic and Cardiovascular Surgery el 18 de junio de 2008, justo después de que Claudia fuera operada, y finalmente publicado como Jungebluth et al 2009. Y si realmente uno lee ese artículo, entiende que utilizar 25 ciclos para descelurizar una tráquea fue experimentalmente probado como que podía conllevar peligro. La Tabla 2 del estudio de Jungebluth et al 2009 compara la tráquea nativa con “matrices de bioingeniería” después de 10, 17 y 20 ciclos de descelurización.

table 2 jungebluth 2009

A los 20 ciclos, se observa una disminución estadísticamente significativa en las características biomecánicas mediante la prueba de esfuerzo físico, lo que sugiere que es probable que el injerto colapse o se rompa si se implanta en las vías respiratorias del paciente. No es difícil adivinar por qué no se mostraron datos en ese documento sobre lo que sucedería si una tráquea estuviese expuesta a 25 ciclos de descelurización. No obstante, los autores resumen:

“Además, se deben evitar cyclos de DEM [método detergente-enzimático de descelurización, -LS] (> 17) porque empeoran las propiedades mecánicas de las matrices en tal medida que la implantación podría verse comprometida”.

Como recordatorio, el injerto de Claudia experimentó ciclos de 25 DEM, y según lo predicho por los propios estudios de Macchiarini, colapsó poco después de ser implantada. Macchiarini y Jungebluth deberían haberlo anticipado. Sin embargo, cada uno de los 9 receptores de tráquea de donante que Macchiarini trasplantó entre 2008 y 2011 se hizo con un injerto de 25 ciclos de DEM, tal y como lo demuestra un manuscrito inédito de Macchiarini y el artículo de Baiguera et al 2010. En todos estos pacientes los injertos colapsaron. Hoy día, un superviviente vive con cánulas crónicas a lo largo de la totalidad de sus vías respiratorias y Claudia y otra joven sobrevivieron porque se les extirparon los trasplantes. Otros 6 pacientes conocidos están muertos, y una de estas víctimas fue de Barcelona.

interview jungebluth 2009
Entrevista de 88 Reunión Anual de la Asociación Americana de Cirugía Torácica en San Diego, Mayo 2008

Un año después de Claudia, Macchiarini operó a otro paciente en el Institut Dexeus de Barcelona, ​​donde en ese momento tenía un compromiso docente. Sólo se conocen sus iniciales, edad y nacionalidad: DD, 55 años, de Argentina. Era una paciente de Macchiarini, y después de dos operaciones previas en sus vías respiratorias, le arregló el problema con un trasplante de tráquea. No sólo uno de los dos bronquios, sino la tráquea cervical y la parte superior su vía aérea. También la tecnología fue diferente, presumiblemente para ahorrar tiempo y favorecer el secretismo: Macchiarini omitió la magia del boi-reactor que utilizo con Claudia, y simplemente untó el injerto con médula ósea y células epiteliales de su paciente antes de implantarlo, con Jungebluth presente y aprendiendo. El injerto pronto se separó, se necesitaron varias intervenciones para salvar a este paciente, pero finalmente murió (como confirmó indirectamente en esta conferencia de 2014 (min 12:30) por un colega cirujano).

Según su director, Antoni Castells, el Hospital Clinic afirma no tener conocimiento de una paciente de esta descripción. El director también me dijo que había otro paciente al que Macchiarini quería tratar con un trasplante de tráquea, pero que estaba prohibido por el comité ético del Hospital Clinic. Castells también me explicó que la paciente no era la descrita en este artículo de la BBC de noviembre de 2008, Rosa De Magria, de 44 años, de Dortmund, Alemania. Por lo tanto, después de la operación con Claudia, había al menos otras tres pacientes que esperaban recibir un trasplante de tráquea de donante en Barcelona. El ofrecimiento fue un injerto descelurizado de 25 ciclos, de los cuales Macchiarini sabía que colapsaría, no solo por los estudios preclínicos descritos anteriormente, sino por su primer experimento en vivo. El injerto de Claudia fue declarado como “blando” y necesitaba una cánula tipo Dumon para mantenerlo abierto ya medio año después de la operación, aproximadamente a fines de 2008. Todo esto está documentado por las propias publicaciones de Macchiarini y algunos registros de pacientes que obtuve.

DD Dexeus
Paciente DD

Castells me declaro:

“Me gustaría recordar que nuestro hospital ha llevado a cabo dos investigaciones internas sobre PM, colaboró ​​con las autoridades catalanas al proporcionar cualquier información requerida, respondió todas las preguntas de los medios públicos con respecto a la actividad profesional de PM en nuestro centro y, aún más importante, suspendió el trabajo de PM en nuestra institución. Además, hemos estado en contacto con el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona para verificar si se emitió alguna denuncia o negligencia por parte de los pacientes atendidos por el PM y, hasta ahora, este no parece ser el caso “.

De hecho, las dos pacientes latinoamericanas no denunciaron. Claudia todavía depende del Hospital Clínic Barcelona para sobrevivir, y el paciente DD está muerta. Nadie en España o en el extranjero se preocupa por su futuro. Y a nadie le importa si hubo más pacientes con trasplante de tráquea en Barcelona. El caso Macchiarini está cerrado, tanto para el Hospital Clínic, para la Organización Catalana de Trasplantes, para el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona y, sin duda, para el Institut Dexeus, donde DD se convirtió en tema de experimento médico secreto, ilegal y letal.

Macchiarini fue visto por última vez en público en su casa de Barcelona, ​​donde tiene una segunda familia, dando una entrevista a la televisión islandesa en diciembre de 2017.

Translated by/traducido por: Diego Lozano-Soldevilla.

Muchas gracias, Diego!


Macchiarini’s Barcelona secrets

On June 12th 2008, the thoracic surgeon and regenerative medicine enthusiast Paolo Macchiarini operated his patient Claudia Castillo at the University Hospital Clinic Barcelona. She received a segment of cadaveric trachea from a dead donor. The graft was stripped of all its cells by the process called decellurisation, and then incubated inside a so-called bioreactor with bone marrow cells and airway epithelium harvested from Claudia, which were expected to regenerate the dead graft and make it come alive, to become part of Claudia’s body. This set off what until recently was Macchiarini’s success story of up to 19 artificial trachea transplants, and is by now considered by some as one of the biggest crimes in recent history of medicine.

Unlike the media hyped it ever since, Claudia did not receive an actual trachea transplant. Only a part of her left bronchus was replaced, a segment constricted by her tuberculosis infection with the length of 2.75 centimetres was removed and replaced with a decellurised graft. Neither was that transplant a success. Macchiarini’s rationale to replace Claudia’s bronchus with a piece of donor trachea was that Claudia took poorly to airway-dilating metal stents. Only that her graft became “floppy” just half a year later and needed to be constantly kept open with a stent. After Macchiarini was done publicizing that alleged success in two Lancet papers (Macchiarini et al 2008 and Gonfiotti et al 2014), Claudia’s left lung was amputated together with the rotting graft in July 2016, in order to save her life. She is now alive, not thanks, but despite Macchiarini’s trachea transplant. Had the miracle surgeon indeed replaced her trachea and not one of her bronchi, she would have been very likely dead, suffocated by the collapsing graft, just like most other recipients of cadaveric tracheas whom Macchiarini treated after Claudia. In fact, this is exactly what happened in 2009, when Macchiarini operated another Barcelona patient of his, at another Barcelona hospital, Institut Dexeus, and without even trying to get any ethical permits for that. At least two more patients were waiting in Barcelona to be transplanted, but Hospital Clinic denied permission and instead got rid of Macchiarini. Who then in January 2010 went to Florence, Italy, and transplanted there 5 more patients with cadaveric trachea grafts same year. They all died.

A key scientist who helped Macchiarini develop the trachea transplant technology is Philipp Jungebluth. In 2008 he was a German medicine student mentored by Macchiarini, helping to prepare the grafts used for both Barcelona operations. Jungebluth was present during those transplantations as part of his medical training and eagerly took credit for the preparation of most of Macchiarini’s cadaveric and plastic trachea grafts since. Currently that German doctor is suing me in two different court trials in Berlin, for casting a shadow on the success of his trachea transplant technology and about what his admitting to have “assisted in clinical transplantations” really means.

Jungebluth received in 2010 his award-winning medical doctorate from Hannover Medical School (MHH), his thesis centred on celebrating Claudia’s allegedly successful trachea transplant and was supervised by MHH’s adjunct professor Macchiarini. There, Jungebluth basically admitted that the only animal tests performed prior to Claudia’s transplant were subcutaneous immune-tolerance studies. Also the Hospital Clinic Barcelona was unable to provide any proof of any animal tests for graft implantations in airways. Claudia was in fact Macchiarini’s first in-vivo test of a cadaveric tracheal graft. But it was not a total shot in the dark.

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Claudia Castillo, Macchiarini in Zaragoza. VI Reunión Nacional de Coordinadores de Trasplantes y Profesionales de la Comunicación, April 2009

It looks like Macchiarini knew already before he operated Claudia that her decellurised cadaveric trachea graft will collapse: the intensive decellurisation process, developed by Jungebluth on order to strip away the donor cell tissue to avoid immune rejection, destroyed the supportive cartilage rings around trachea grafts and made them floppy. Yet this did not stop Macchiarini. The paper celebrating Claudia’s trachea transplant in The Lancet, Macchiarini et al 2008, mentions in its experimental procedures section: “We applied 25 cycles of the decellularisation protocol” and later on that this did not really diminish the graft’s mechanical strength compared to that of a native, not decellurised trachea. In fact, Claudia’s transplant performance was declared as “commensurate with the biomechanical results of preclinical studies”.

Yet that cited preclinical work showed in fact something different: tracheas became progressively soft and brittle with increasing number of decellurisation cycles. The referenced study is “Structural and morphologic evaluation of a novel detergent–enzymatic tissue-engineered tracheal tubular matrix” which  Macchiarini presented a month before the operation on Claudia, on May 10–14, 2008 at the Eighty-eighth Annual Meeting of The American Association for Thoracic Surgery in San Diego, California, USA. The manuscript was then submitted to the Journal of Thoracic and Cardiovascular Surgery on June 18th, 2008, right after Claudia was operated, and eventually published as Jungebluth et al 2009.  And if you actually read that paper, using 25 cycles to decellurise a trachea was experimentally proven to bring danger. Table 2 in this Jungebluth et al 2009 study compares native trachea with “bioengineered matrices” after 10, 17, and 20 cycles of decellurisation.

table 2 jungebluth 2009

One sees a statistically significant decrease in biomechanical characteristics by physical strain test already at 20 cycles of decellurisation, suggesting that the graft is likely to collapse or rupture if implanted into  patient’s airways. No prizes to guess why no data was shown in that paper about what happens if a trachea is exposed to 25 cycles of decellurisation. Instead, the authors sum up:

“Moreover, higher DEM [detergent–enzymatic method of decellurisation, -LS] cycles (>17) are to be avoided because they worsen the mechanical properties of the matrices to such an extent that implantation could be jeopardized.”

As reminder, Claudia’s graft experienced 25 DEM cycles, and as predicted by Macchiarini’s own studies, it collapsed soon after it was implanted. Macchiarini and Jungebluth should have expected that. Yet every single one of the known 9 recipients of Macchiarini’s cadaveric trachea were transplanted between 2008 and 2011 with a 25 DEM cycles graft, as evidenced by an unpublished Macchiarini manuscript and the paper Baiguera et al 2010. In all of these patients the grafts collapsed. One juvenile survivor lives with permanent stents along the full length of his airways, Claudia and another young woman survived because their transplants were removed. Other 6 known patients are dead, and one of these victims came from Barcelona.

interview jungebluth 2009
Interview from 88 Annual Meeting of The American Association for Thoracic Surgery in San Diego, May 2008

One year after Claudia, Macchiarini operated another patient at the Institut Dexeus in Barcelona, where at that time he had a teaching engagement. Only her initials, age and nationality are known: DD, 55 years old, from Argentina. She used to be Macchiarini’s patient, and after two previous operations on her airways, he fixed her with a trachea transplant. Not just one of two bronchi, but the cervical trachea, the upper part of DD’s airway. Also the technology was now different, presumably to save time and to allow secrecy:  Macchiarini skipped the bioreactor magic he used on Claudia, and simply smeared the graft with bone marrow and epithelial cells from his patient before implanting it, with Jungebluth standing there and learning. The graft soon detached, several interventions were needed to save this patient, but eventually she died (as indirectly confirmed in this 2014 lecture (min 12:30) by a surgeon colleague).

The Hospital Clinic claims to have no knowledge of a patient of this description, according to its director, Antoni Castells. He also told me that there was yet another patient whom Macchiarini wanted to treat with a trachea transplant, but was forbidden to by the Hospital Clinic’s ethics committee. Castells also explained that patient was not the one described in this BBC article from November 2008, Rosa De Magria, a 44-year-old from Dortmund, Germany. Thus, following the operation on Claudia, there were at least three other female patients waiting to receive a cadaveric trachea transplant in Barcelona. The offer was a 25-cycle decellurised graft, of which Macchiarini knew it will collapse, not just from preclinical studies described above, but from his first in-vivo experiment. Claudia’s graft was declared “floppy” and needed a Dumon stent to keep it open already half a year after the operation, roughly by the end of 2008. All this is documented by Macchiarini’s own publications and some patient records I obtained.

DD Dexeus
Patient DD

Castells declared to me:

“I would like to remember that our hospital has carried out two internal investigations regarding PM, collaborated with Catalan authorities by providing any required information, answered all questions from the public media with respect to the professional activity of PM in our center and, more importantly, discontinued PM from working in our institution. In addition, we have been in contact with the Barcelona’s Official College of Physicians in order to verify whether any denounce or malpractice complain were issued from patients attended by PM and, so far, this is not the case”.

Indeed, the two Latin American patients did not complain. Claudia still relies on Hospital Clinic Barcelona to survive, and patient DD is dead. No one in Spain or abroad cares about her fate. And neither does anyone care if there were more trachea transplant patients in Barcelona. The Macchiarini case is closed, for the Hospital Clinic, for the Catalan Transplant Organization, for Barcelona’s Official College of Physicians and certainly for Institut Dexeus where DD became subject of secret, illegal and lethal medical experiment.

Macchiarini was last seen in public in his Barcelona home, where he has a second family, giving an interview to Icelandic TV in December 2017.


 

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6 thoughts on “Los secretos de Macchiarini en Barcelona

  1. These Spanish and Catalan news articles from November 2008 provide extra information. We learn that Macchiarini had a “bank” of decellelurised tracheas in place. The patient he wanted to operate next was an American woman, from Alabama. Hospital Clinic did not allow, but what if Institut Dexeus once again let Macchiarini do to his “guests” whatever he wanted to?

    https://www.clarin.com/sociedad/exitoso-primer-trasplante-traquea-metodo-evita-rechazo_0_Bk8eYIoA6tg.html

    Macchiarini informó que el hospital barcelonés tiene un banco de tráqueas “lavadas aunque no repobladas”. La próxima paciente a quien se le efectuará un trasplante con estas nuevas técnicas son mujeres que padecen cáncer de tráquea, una norteamericana de Alabama y una alemana de 42 años.
    Macchiarini reported that the hospital in Barcelona has a bank of tracheas “washed but not repopulated.” The next patient who will undergo a transplant with these new techniques are women suffering from cancer of the trachea, an American from Alabama and a German woman of 42 years.

    http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/11/18/medicina/1227029187.html

    El siguiente reto que ya tiene en mente el equipo médico es poder utilizar el mismo sistema para realizar un trasplante laringotraqueal, que además de la tráquea permita reemplazar la laringe a personas con un cáncer en esa zona. Dispone ya, explica, de dos posibles candidatos, un paciente llegado desde Alemania, y otra mujer estadounidense, cuyo tumor ya ha sido operado pero ha vuelto a reaparecer.
    The next challenge that the medical team has in mind is to be able to use the same system to perform a laryngotracheal transplant , which in addition to the trachea allows replacing the larynx to people with cancer in that area. It already has, he explains, two possible candidates, a patient arrived from Germany, and another American woman, whose tumour has already been operated but has reappeared.

    We also learn Claudia was not feeling too well already 5 months after transplant. In fact, at 6 months her trachea was recorded as floppy and she already had a Dumon stent.
    http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/operacion-historica/97526-3

    Hoy, a cinco meses de la cirugía, Claudia reconoce que tiene algunos altibajos porque a veces le da tos y debe tomar medicamentos, pero los exámenes muestran que los resultados son normales para mujeres de esta edad y no hay señales de rechazo a pesar de que no ha tomado inmunosupresores.
    Today, five months after surgery, Claudia recognizes that it has some ups and downs because sometimes it gives her a cough and she must take medication, but tests show that the results are normal for women of this age and no signs of rejection despite it did not take immunosuppressants.

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